Soñar, soñar
Este sábado pasado tuve la alegría de ver en dvd la ansiada última película de Michel Gondry, THE SCIENCE OF SLEEP. sobre la que ya comenté algo en este mismo blog hace ya unos meses. Y debo decir que Monseuir Gondry no me ha defraudado en lo más mínimo. Su talento y capacidad creativa continúan intactos y aunque esta vez no cuente a su lado con Charlie Kaufman (guionista de Human nature y Eterno resplandor de una mente sin recuerdos) logra un film personal, audaz y lleno de magia y lirismo.
Federico Fellini filmó en 1963 una de las que para mí se encuentran entre sus obras más apasionantes: FELLINI 8 1/2. El maestro italiano lograba entremezclar el mundo real, el onírico y el imaginario sin continuidad, otorgándole a todas las escenas de su película un aura de misterio de irrefrenable atracción. Claro que los surrealistas ya habían probado esta manera para contar sus historias. Luis Buñuel, máximo exponente de aquella vanguardia decía que si le dieran a elegir, preferiría tener 20 horas por día de sueño y no de vigilia, para poder soñar la mayor cantidad de tiempo posible.
Gondry decide entrar de lleno en el tema del sueño, convirtiéndolo en el eje de su historia. Y así el francés deja volar su imaginación sin ataduras para contar lo que en el fondo es una historia clásica de amor, de esas de “chico conoce chica”. Los amigos con los que compartí la visión de la película no estaban muy convencidos con la propuesta, a la que tildaron de despareja e inconexa, como un borrador al que le faltan pulir algunas piezas. No los contradigo y más bien los acompaño en su criterio. Aunque también sentí lo mismo cuando ví el citado film de Fellini. Ambas historias (así como la de ETERNO RESPLANDOR…) se centran en lo que ocurre dentro de la cabeza de su protagonista. Michel Gondry no logra una historia redonda y consistente porque se deja llevar por sus propias (delirantes y poéticas) ideas y no se detiene para utilizar todos los recursos a los que nos tiene acostumbrado, como el stop motion, la animación de todo tipo, el juego con las dimensiones de los objetos y las personas, entre otros.
Pero es la actuación de sus dos protagonistas principales (el mexicano Gael García Bernal y la hija de la dupla Jean Birkin – Serge Gainsbourg, Charlotte Gainsbourg, la que le da gracia a la historia y le otorga junto a las proezas visuales un ritmo que casi no decae y atrae al espectador permanentemente. El film, que gira en torno a los sueños de Stephane (Bernal) y la decisiva influencia de éstos en su vida cotidiana es sí desprolijo en su estructura, a veces redundante y otras inconexo. Pero le agradezco me haya hecho sentir como aquel día que ví EL ACTO EN CUESTIÓN (Alejandro Agresti) en la sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín, feliz por haber presenciado un acto creativo, estimulante y rebosante de ideas.
Sergio Zadunaisky


















