Monday, February 19, 2007

Soñar, soñar

Este sábado pasado tuve la alegría de ver en dvd la ansiada última película de Michel Gondry, THE SCIENCE OF SLEEP. sobre la que ya comenté algo en este mismo blog hace ya unos meses. Y debo decir que Monseuir Gondry no me ha defraudado en lo más mínimo. Su talento y capacidad creativa continúan intactos y aunque esta vez no cuente a su lado con Charlie Kaufman (guionista de Human nature y Eterno resplandor de una mente sin recuerdos) logra un film personal, audaz y lleno de magia y lirismo.

 

Federico Fellini filmó en 1963 una de las que para mí se encuentran entre sus obras más apasionantes: FELLINI 8 1/2. El maestro italiano lograba entremezclar el mundo real, el onírico y el imaginario sin continuidad, otorgándole a todas las escenas de su película un aura de misterio de irrefrenable atracción. Claro que los surrealistas ya habían probado esta manera para contar sus historias. Luis Buñuel, máximo exponente de aquella vanguardia decía que si le dieran a elegir, preferiría tener 20 horas por día de sueño y no de vigilia, para poder soñar la mayor cantidad de tiempo posible.

 

Gondry decide entrar de lleno en el tema del sueño, convirtiéndolo en el eje de su historia. Y así el francés deja volar su imaginación sin ataduras para contar lo que en el fondo es una historia clásica de amor, de esas de “chico conoce chica”. Los amigos con los que compartí la visión de la película no estaban muy convencidos con la propuesta, a la que tildaron de despareja e inconexa, como un borrador al que le faltan pulir algunas piezas. No los contradigo y más bien los acompaño en su criterio. Aunque también sentí lo mismo cuando ví el citado film de Fellini. Ambas historias (así como la de ETERNO RESPLANDOR…) se centran en lo que ocurre dentro de la cabeza de su protagonista. Michel Gondry no logra una historia redonda y consistente porque se deja llevar por sus propias (delirantes y poéticas) ideas y no se detiene para utilizar todos los recursos a los que nos tiene acostumbrado, como el stop motion, la animación de todo tipo, el juego con las dimensiones de los objetos y las personas, entre otros.

 

Pero es la actuación de sus dos protagonistas principales (el mexicano Gael García Bernal y la hija de la dupla Jean Birkin – Serge Gainsbourg, Charlotte Gainsbourg, la que le da gracia a la historia y le otorga junto a las proezas visuales un ritmo que casi no decae y atrae al espectador permanentemente. El film, que gira en torno a los sueños de Stephane (Bernal) y la decisiva influencia de éstos en su vida cotidiana es sí desprolijo en su estructura, a veces redundante y otras inconexo. Pero le agradezco me haya hecho sentir como aquel día que ví EL ACTO EN CUESTIÓN (Alejandro Agresti) en la sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín, feliz por haber presenciado un acto creativo, estimulante y rebosante de ideas.

Sergio Zadunaisky

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Wednesday, February 7, 2007

El agua y el aceite

Cada vez que el cine norteamericano, sobre todo el producido en Hollywood, se propone hacer un filme comprometido, duro y jugado, salvo honrosas excepciones, termina pifiándola de manera grosera. DIAMANTE DE SANGRE (Blood diamond) es un nuevo intento que cae en esta línea. Estamos en Sierra Leona en el año 1999, el tráfico de diamantes está a la orden del día y una guerra tribal y política se cobra cada vez más víctimas inocentes, llevando a los chicos a manejar armas y a matar gente como si de un videogame se tratara.

 

Los personajes principales son tres: Danny Archer (Leonardo DiCaprio) es un sudafricano que vive en Sierra Leona y trafica diamantes. Este cínico y pragmático muchacho conoce a todos los participantes de la operación, desde los campesinos que usan su ganado para transportar la preciada mercadería, hasta los peces más gordos, inescrupulosos empresarios europeos que hacen sus negocios sin importarles nada más que la plata que puedan ganar. Solomon Vandy (Djimon Hounsou) , un nativo al que separaon de su familia y está obligado a buscar diamantes en la cuenca de los ríos para el autodenominado Frente Unido Revolucionario (F.U.R), y así conseguir más dinero que permita a sus captores derribar al gobierno de turno y tomar el poder. Completando el triángulo nos encontramos con la bella Jennifer Connelly, quien interpreta a Maddy Bowen, una periodista de buena conciencia que busca el reportaje de su vida, aunque no confía demasiado en que su nota vaya a cambiar algo para mejor.

Si la película fuese una más de acción y aventuras, no pasaría de ser un producto entretenido, con escenas de acción filmadas con un gran despliegue de producción y mucho nervio. Pero, pero, cuando la intención es agregarle a la historia una bajada de línea políticamente correcta, transmitiendo un “mensaje” a los espectadores, es cuando se embarra el asunto. Y la cosa se pone fea y “antinatural”. Es cierto que muchas de las cosas que dice y denuncia DIAMANTE DE SANGRE son ciertas e inapelables. El problema está en el Cómo hace para querer manifestarlas y a qué resultados llega. Por un lado, los primeros minutos de la película son fuertes, con escenas realmente crudas (demasiado para mi gusto, ya les explicaré por qué) y sanguinarias. El F.U.R. no escatima en masacrar poblaciones enteras, exceptuando a los chicos, que son reclutados para ser adoctrinados y formados como soldados y a los adultos fuertes, que serán tomados para trabajar en la búsqueda de los diamantes. El ejército del gobierno no le va en zaga, matando también a gente de la población civil, so pretexto de que puedan formar parte de la fracción enemiga o simplemente eliminándolos en cualquier enfrentamiento abierto en las calles de las ciudades. En este contexto, cada uno de los personajes arriba mencionados tratará de cumplir su objetivo. Archer, encontrar un diamante rosa que Solomon astutamente ocultó antes de caer en las garras del F.U.R. y así escapar del infierno y cambiar de vida, Solomon reencontrarse con su familia y Maddy, lograr hacer su nota reuniendo la mayor cantidad de información posible, para hacer caer a los que negocian diamantes con la sangre africana.

Pero todo es demasiado superficial y muchas cosas que se dicen son frases que en el contexto y por cómo están expresadas suenan apenas como un mal chiste (Connelly, al ver un extenso campamento de refugiados expresa “esto ocuparía apenas un minuto en CNN, entre el informe del tiempo y una nota de deportes”). El cine de la gran industria norteamericana sigue mirando con condescencia y falta de rigor a los países del Tercer Mundo. Concordando con su política en asuntos exteriores, la mirada es parcial y oportunista, demagógica (ver esto sobre todo en la última escena del filme, que por pudor no me atrevo a describir) y esquemática. Se notan las “buenas intenciones” (hasta parece que Leonardo DiCaprio se conmovió en serio cuando estuvo en el continente africano), pero muchachos, si nos quieren ayudar, por favor no sigan filmando esta clase de películas.

Les quiero explicar por qué me pareció demasiado cruda la exposición de muertos en matanzas y fusilamientos, la mutilación, las imágenes de los chicos disparando a mansalva con sus ametralladoras y otras barbaridades. Por supuesto que existen este tipo de cosas y otras mucho más terribles también. Lo que me molestó es que esa realidad mostrada de manera tan elocuente, no se equiparara al resto de lo que se muestra, una historia que termina siendo almibarada, inverosímil (ver la mágica transformación delpersonaje de Di Caprio) y engañosa (Estados Unidos casi no interviene dentro de lo que se cuenta y todo queda supeditado a personajes malvados africanos o europeos).

En resumidas cuentas, mucha sangre y poca sustancia. Vayan a ver CARTAS DESDE IWO JIMA y allí verán cómo un norteamericano puede contar una historia sobre el “bando de enfrente” con lirismo y dosis de riesgo, recurriendo a las mejores armas del cine clásico Hollywoodense para hacerlo.

Para rescatar, la música y la fotografía de la película, así como algunos momentos de acción pura y algunos de humor genuino.

Link a una crítica uruguaya con la que coincido: http://www.cartelera.com.uy/pelicula.php?id=1382

Sergio Zadunaisky

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Thursday, January 11, 2007

Rescatando al soldado anónimo

Ayer vi LA CONQUISTA DEL HONOR (THE FLAGS OF OUR FATHERS), de Clint Eastwood. Un filme para tener en cuenta que muy pronto presenterá su segunda parte, LETTERS FROM IWO JIMA, filmada al mismo tiempo. LA CONQUISTA narra la historia de los protagonistas de la famosa foto que aparece más abajo. Tomada por Joe Rosenthal, la imagen se convirtió, merced a los políticos y a los medios, en símbolo del valor, el heroísmo, la lucha y el sentido patriótico de los soldados americanos durante la Segunda Guerra Mundial.

 

La película narra lo que se esconde detrás de la foto, los intereses creados a partir de su difusión masiva y la vida de sus protagonistas (o de sus supuestos protagonistas). Sin llegar a los niveles de otros filmes de Eastwood, la historia cobra intensidad cuando refleja las miserias, el dolor y el orgullo herido de los soldados elegidos como los representantes del ser americano. Las escenas bélicas, filmadas raramente en muchos casos con una cámara en mano (Eastwood es más amigo de la steady-cam, aquella herramienta que suaviza los movimientos de la cámara, otorgándole mayor fluidez en sus desplazamientos), no ahorran en vísceras y sangre, mostrando los efectos de una guerra en el cuerpo mismo de los soldados. El miedo y el valor se unen y la vida puede cegarse en un segundo. Prefiero el uso que sabiamente Eastwood hace del fuera de campo, (la escena en que un soldado baja a una caverna a ver el cadáver de un compañero) más efectivo y sutil que mil vísceras juntas.

 

La crítica a los políticos y a la jerarquía militar es contundente. Las tomas de los cadáveres amontonados nos recuerda a Irak y a miles de guerras estúpidas, innecesarias. La primera escena de la pelicula es sencillamente magistral por el uso de la puesta en escena. No voy a develar su contenido, pero el espacio off es primordial para crear el efecto deseado.

Tal vez por momentos demasiado explícita en sus intenciones, LA  CONQUISTA… merece verse por varios motivos. Una narracción brillante, una dirección impecable, actuaciones parejas y de buenas para arriba, una banda de sonido Eastwood 100% (Jazz, blues, guitarras con slide) y una historia que merecía ser contada. ¿Alegato anti bélico? Sí, sin dudas. Como en la demasiado estilizada cinta de Sam Mendes, SOLDADO ANÓNIMO, comentada también en este blog, la mirada se centra en la personal lucha de los soldados o más bien, en los jóvenes detrás de esos soldados, chicos eviados a combatir en una guerra para los que no están preparados.

Espero con ansias la muy valorada segunda parte, en donde el director de Los puentes de Madison y Río Místico narra el costado japonés de la contienda.

LA CONQUISTA DEL HONOR SE ESTRENA EL 25 DE ENERO.

Trailers del film en http://www.imdb.com/title/tt0418689/trailers

Sergio Zadunaisky

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Monday, January 8, 2007

El infierno de Dante

Desde hace unos días puede verse en la carteleras porteñas La noche del señor Lazarescu, filme que retrata las (últimas) horas de un desdichado ciudadano rumano en la Bucarest de hoy. Como en Después de hora, aquella gema que Martin Scorsese filmara en 1985, toda la acción transcurre en una sola y única noche. El protagonista de la película del italoamericano se cruza con la del rumano Cristi Puiu en los avatares que sufren sus protagonistas masculinos en Nueva York y en la capital ruamana, respectivamente. Claro que la travesía de Dante Remus Lazarescu es terminal y trágica.

Todo comienza una noche, como cualquier otra, en la el señor Lazarescu comienza a sentir unos dolores terribles en su estómago. Su soledad le impide recurrir a algún familiar, por lo que decide llamar al servicio de ambulancias del Estado para que lo vengan a buscar y le den algún remedio que calme su dolor. Luego de transcurridos unos treinta minutos, llega la ayuda requerida. Allí se inicia una travesía que lo llevará por diferentes hospitales en los que encontrará la desidia de algunos médicos, la falta de recursos humanos y técnicos y casi como único contrapeso, la solidaridad de una enfermera del servicio social. El director decide contar su historia respetando lo más posible el tiempo real de la acción, por lo que la sensación de agobio e impotencia crece hasta hacerse insoportable. La salud de Lazarescu se deteriora mientras a su alrededor nadie parece querer ayudarlo. La cámara, impasible, paerce un testigo más de los acontecimientos, en los que se cuelan retazos de la vida del propio protagonista y los personajes que se van cruzando en su camino.

La radiografía humana confeccionada por Puiu es implacable. No hay elementos accesorios o innecesarios. Los diálogos y las situaciones fluyen con naturalidad. Por momentos, asoman rasgos humorísticos, muchos de ellos macabros y tenebrosos, que oscurecen aun más la historia.

La noche… forma parte de un corpus de seis filmes en los que el director inetntará reflejar la realidad de Bucarest en este primer decenio del siglo XXI. Ecos del cine de los Dardenne y del francés Eric Rohmer aparecen en su puesta en escena.

Como si fuese el cuadro El grito, de Edvard Munch, pero en sordina, La noche del señor Lazarescu nos conecta con la triste realidad social y humana que forma parte de nuestras vidas. Sin dudas, un film de visión obligatoria.

Sergio Zadunaisky 

 

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Thursday, December 21, 2006

Diarios de motocicleta

Me hiciste acordar a las mujeres más hermosas… ¡y me fui con ellas! (Aforismo de Ernesto Esteban Etchenique, personaje creado por Roberto Fontanarrosa) 

El 28 de diciembre se estrena en la Argentina SUEÑOS DE GLORIA (The World´s Fastest Indian), una película del australiano Roger Donaldson (Coktail, Sin Salida, Especies, Dante´s Peak; entre otras películas) sobre la vida de Burt Munro, un neozelandés que se convirtió en una leyenda a mediados de los años sesenta, cuando ya superaba seis décadas de vida. Este intrépido señor, según consta en la enciclopedia on line WIKIPEDIA (http://es.wikipedia.org/wiki/Portada), “con 68 años cumplidos, en 1967, decidió poner una culminación a la obra de su vida viajando hasta Bonneville Salt Flats, en el estado norteamericano de Utah, para intentar participar en la carrera de la Semana de la Velocidad que se celabra cada año, y probar así las posibilidades de su moto: Munro logró un récord de velocidad de motocicletas de menos de 1000cc superando los 300 kilómetros por hora.”

El auténtico Munro en acción

La película está claramente dividida en dos partes, la primera es la de Munro en su tierra natal, preparándose para el viaje y la segunda lo muestra en los Estados Unidos, en donde luchará por conseguir un lugar en la competición que siempre soñó.

A medida que avanzaba la película, tenía recuerdos diversos de otras (como el personaje de Fontanarrosa citado más arriba), pero que se me presentaban como deformes reflejos especulares de lo que estaba viendo. Por ejemplo, ciertas escenas y personajes, me llevaban a esa apacible y (falsamente) gentil película llamada UNA HISTORIA SENCILLA, la maravillosa historia de un viejito que decidía cruzar medio Estados Unidos en una cortadora de césped para ver a su hermano, del que estaba distanciado desde hacía mucho tiempo.

Luminosa en su superficie, la vida de Alvin Straight encerraba, como en todas las películas de Lynch, una historia atravesada por el dolor y la muerte. Claro que este no es el caso en SUEÑOS DE GLORIA, donde realmente todos los personajes son positivos. Desde Munro hasta sus quejosos vecinos, pasando por los impetuosos motoqueros y el travesti del hotel americano, entre otros personajes, todos muestran sus cualidades más humanas y solidarias.

Otro momento me recordó a PSICOSIS, la obra maestra de Alfred Hitchcock, cuando Munro se queda dormido en su auto en medio de la carretera (sí, si estamos en una película y es americana, no se llama “ruta”) y un policía viene a despertarlo. Pero aquí el motociclista neozelandés no huye de ningún robo o crimen, si no que va en la búsqueda de la realización de un sueño largamente deseado. Janet Leigh también iba en busca de un sueño, es cierto, pero un loquito (travestido también como otro personaje de la película de Donaldson) en un motel perdido en la nada le quitaría bajo una ducha inolvidable toda posibilidad de vivirlo.

Otra similitud con el film de Lynch se da en la segunda parte de la película, cuando el personaje interpretado por Anthony Hopkins (muy bien en el papel de Munro) hace una accidentada travesía hasta llegar al lugar de la competencia, y se va encontrando con diversos personajes, a los que aleccionará de uno u otro modo, soltando frases de Confucio o máximas sobre la importancia de los sueños en la vida y la lucha por conseguirlos. Esto no está mal, para nada. Lo que sucede es que la historia, más bien, la “trama”, es bastante previsible y sintonizada con el gusto y el espíritu norteamericano, es decir, personaje excéntrico que se hace a sí mismo y vence las circunstancias para lograr sus objetivos (con el “plus” de una edad cercana a la muerte), corrección política en el trazado de personajes y situaciones, chistes ñoños, cierto aire ingenuo en todo el film y una luminosidad demasiado brillante como para ser verdadera- Algo así como un manual de autoayuda escrito por un miembro del equipo de “Mecánica Popular”.

Trailers del film en http://www.imdb.com/title/tt0412080/trailers 

Sergio Zadunaisky

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Wednesday, December 6, 2006

Una película sin cura (se estrena Infection)

INFECTION (Kansen, Masayuki Ochiai, 2004)

Duración: 98 minutos

Estreno: 7 de diciembre

Horror amarillo

Estos últimos años, los japoneses han inundado las pantallas con decenas de filmes de terror, por citar algunos: La llamada y sus secuelas, Dark Water, The Grudge 1 y 2 (y ya se anuncia la 3), etc., etc.  Algunas de estas películas le dieron nuevo impulso a un género que en las factorías de Occidente parecían agotadas. Directores como Hideo Nakata y Takashi Shimizu buscaron muchas veces en los orígenes la inspiración para sus películas. Dark water, de Nakata, (que tuvo su remake americana en 2005) va por el terror psicológico y la creación de atmósferas malsanas en un ámbito cotidiano. Los golpes de efecto están dosificados y aparecen oportunamente. Nakata no inventa nada nuevo, pero su película se ve con interés y algo de zozobra. El tema de la casa encantada cobra vida cuando una madre y su hija se mudan a un edificio decrépito y de aspecto abandonado.

Fotograma de la versión americana de Dark Water

Pronto, aparece una inofensiva mancha de humedad en el techo, que va creciendo de tamaño a medida que avanzan los días. Una mochila misteriosa (si mal no recuerdo) aparece constantemente aunque la madre de la nena la tire a la basura cada vez que se la encuentra. Así, con pequeños elementos y casi sin recurrir a efectos especiales, la película nos atrapa y nos lleva a sentir el sabor de lo siniestro, entendido como esa faceta desconocida e inquietante de nuestro entorno cotidiano. Mezclada con una historia melodramática, Dark Water es una de las piezas fundamentales del cine de horror japonés de los útimos años junto a La llamada (por supuesto reversionada por los americanos, aunque debo decir que en este caso más que dignamente).

Silencio hospital

Infection es la primera entrega de los seis largometrajes correspondientes a la serie de “The J-Horror Theater”, encabezada por el productor Taka Ichise (el mismo de La llamada, Dark Water y The Grudge). La historia se centra en un hospital viejo y destruido que, paradójicamente, está “enfermo”. Por supuesto que esto cuadra en un filme de terror, donde los espacios, las personas  y las cosas se muestran en su anverso, su otro lado.

Un grupo de médicos es partícipe de un episodio de mala praxis, lo que lleva a la muerte a uno de los pacientes. Entre todos deciden callar el hecho y seguir adelante con su trabajo, como si nada hubiese sucedido.

Pero las cosas en la clínica parecen ir de mal en peor. Aparece un paciente al que no vemos (aunque solo basta con oír los desagrables sonidos que emite) y pareciera estar infectado con una extraña enfermedad. Uno de los médicos decide no dar a publicidad el hecho e investigar al paciente para dar con la novedad el “gran salto” entre sus pares. Otro doctor, fantasmático y ominoso aparecerá cada tanto para dar directivas a sus compañeros. Un niño con una máscara espantosa hará otro tanto.

En esta película se encuentran todos los elementos que un filme de terror debe tener (espacios derruidos y enigmáticos, personajes maléficos, elementos en off que apenas se develan al espectador o con su sonido crean la atmósfera indicada, entre otros). Lo que le ocurre a Infection es que estos elementos están mal ubicados, corridos de lugar, como un rompecabezas mal armado. El guión discurre entre golpes de efecto innecesarios y una búsqueda de lo desagradable que llega casi a lo cómico y risueño. No se genera empatía con ninguno de los personajes, ni siquiera de la negativa. La estructura dramática hace que uno pierda interés en lo que pasa al poco tiempo y mire el reloj obsesivamente.

En medicina, cuando un médico opera mal se le llama “mala praxis”. ¿Habrá que crear una palabra o un término para designar cuando un director filma mal una película?

Sergio Zadunaisky

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Saturday, December 2, 2006

¿La magia continúa?

Detrás de todo gran mago hay secretos inconfesables. Robert (Hugh Jackman) y Alfred (Christian Bale) son dos amigos que trabajan como ayudantes/cómplices de un mago, haciéndose pasar por voluntarios en sus shows. Hasta que un error involuntario (o mera negligencia) de uno de ellos los coloca frente a frente, convirtiéndolos en furiosos enemigos que no se darán tregua hasta el fin de sus días.

Como en la novela de Jospeh Conrad o en el film de Ridley Scott del mismo título: Los duelistas, dos hombres encuentran en la afrenta personal un motivo, una razón para vivir. Dos caras de una misma moneda, la del odio y la venganza.

De este duelo interminable habrá testigos por supuesto, y algunos se involucrarán en la lucha. La palabra trampa aparecerá varias veces, ya sea como una forma de estos magos de engañar a su audiencia o como una manera de hacer fracasar al otro en uno de sus trucos. El personaje encarnado por Michael Caine (llamado el “ingeniero”) será uno de los encargados de elaborar y poner en funcionamiento los engranajes que permitirán al mago llevar a buen puerto su truco.

En comparación a El ilusionista, otra película sobre magia que continúa en cartelera, El gran truco se ofrece como una película con más variantes temáticas. Cuestiones como la del doble, la relación a veces cercana y poco discernible entre magia y ciencia (entre cine y magia también, asunto sí compartido con la otra película citada), la búsqueda del honor y el reconocimiento a costa de ese mismo honor adquirido, hacen que el filme luzca como interesante. Pero un guión casi de telenovela, con demasiadas repeticiones sobre lo mismo y un elenco desaprovechado en su mayoría, hacen que uno caiga en el tedio, la apatía y el desencanto. Una verdadera lástima. Una película para ir a ver solamente si no hay nada mejor qué hacer.

Sergio Zadunaisky

 

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Tuesday, November 28, 2006

Planeta Bond

Acabo de ver la nueva de Bond. Y debo decir que no está nada mal. Para mi, James Bond no significa demasiado. Nunca fui un seguidor de la serie y la mayoría de las películas que logré ver en algún momento (Moonraker, Solo para sus ojos, Dr. No, De Rusia con amor) fue hace mucho tiempo. De las interpretadas por Brosnan creo no haber visto ninguna. Y la original de Casino Royale (1967) no recuerdo haberla visto.Para colmo, había visto el trailer de la película y se parecía mucho a una de Misión Imposible, repleta de acción, persecuciones y explosiones gratuitas. O sea, mis expectativas no eran muy altas que digamos. Sin embargo…

La primera toma de la película parece que va a marcar el tono de la historia. Es de noche, vemos una empresa silenciosa apenas iluminada por un farol callejero. No hay colores  a la vista. “Pucha”, me dije, “parece que esto que me dijeron del Bond dark era cierto. No es una película de Tim Burton pero no estamos lejos tampoco”. Pero, muchas veces las primeras impresiones son erróneas y los prejuicios no son buenos consejeros. La acción (dramática y de la otra) comienza a avanzar como si se deslizase por un tobogán que por suerte no marea ni aturde. Una de las primeras, si no la primera secuencia lo tiene a Bond metido casi en un comercial de zapatillas Nike. Una carrera a más no poder detrás de un supuesto tirabombas en una obra en construcción. Meta correr y correr, treparse y saltar sin descanso. En un momento nuestro héroe y el “malo” van hasta lo más alto de una grúa y si no llegan hasta el cielo es porque las nubes sólidas (todavía) no existen. La cámara no para de moverse y lo hace con gracia y estilo.

   

 “Extraño”, pensé, “esta secuencia de acción no me está aburriendo. Me divierte y hasta está bien filmada.” Sigamos adelante. Los toques Bond, que muchos temían se perdiesen en la era de la globalización y la violencia descarada, siguen estando. Como en la receta del Martini que tanto adoran Bond y Buñuel, cada ingrediente, cada parte ocupa su lugar sin contaminar a la otra, logrando un equilibrio casi perfecto. Están los ambientes lujosos y algo perversos, los malos malos y los buenos que no lo son tanto, un toque de glamour, sofisticación de la clásica y de la high tech, belleza femenina, diálogos filosos y algún toque de misoginia. Claro que nadie es perfecto y este Bond tiene algunas fallas en su construcción. Del actor nada malo que decir, más bien lo contrario. Sobrelleva bien la mochila de los actores anteriores en su espalda y logra desmarcarse brindando un personaje a la altura de las circuntancias.

 

Los problemas surgen cuando aparece la pareja femenina de Bond (la bella Eva Green) y se trata de armar una relación entre ambos que va del desafío verbal ingenioso al amor y a la comprensión mutua. Este intento por humanizar al arquetípico personaje no cuaja y termina convirtiéndose en un estorbo para el disfrute de la historia. Si se quería sacar de la gelidez al inefable personaje inglés, no era ésta la manera, seguro. Otro lugar por donde la película hace agua es en su estructura dramática. Demasiadas vueltas de tuerca, con falsos finales que recomienzan cada vez con menos interés. No solo por cansancio natural, si no por lo que se está contando.

Otro punto a discutir es la vigencia en estos tiemops de un personaje como James Bond. Acabada la “Guerra Fría” (es graciosa la línea de diálogo del personaje de “M” interpretado por Judi Dench: “extraño los viejos tiempos de la Guerra Fría”) Bond debe buscar nuevas hipótesis de conflicto, nuevos enemigos. En Casino Royal versión 2006 son terroristas, de los que ponen bombas y de los que financian actos terroristas. No hay islámicos ni musulmanes a la vista (¿corrección ó precacución política?). Aparece sí alguien relacionado vagamente al mundo árabe, pero muere pronto y su incidencia en la historia no es de importancia. ¿Cuál es el lugar de Bond hoy, entonces? Cuando salíamos del cine, comentábamos con dos críticos la película y hablábamos de ésto. Y llegamos a la coclusión de que hay un “Planeta Bond”, ubicado en una una Galaxia en donde la actualidad apenas roza sus historias (a pesar de una mención en un momento del filme al atentado a las Torres Gemelas). Un lugar en el cual, como un personaje de historietas, Bond y su entorno no envejecen y solo se aggiornan un poco a los tiempos que corren. Veremos qué sucede en el próximo capítulo de esta saga que me dejó con más ganas de Bond.

Página oficial del filme en Argentina: http://www.columbiapictures.com.ar/repmovie.asp?pelicula=Casino%20Royale 

Sergio Zadunaisky

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Saturday, November 18, 2006

Por qué no hay que perderse la última de Scorsese

Hace unos días comenté en este mismo blog que iba a ir a ver Los infiltrados, el último film del que es sin dudas uno de los mejores directores de la historia. Las dos últimas películas de Martin Scorsese antes de ésta, Pandillas de New York y El aviador, resultaron ser un fiasco, tal vez porque Marty quería que Hollywood le diese de una vez por todas un Oscar.

Como decía Mr. Hitchcock, si no sabés para dónde ir o qué proyecto encarar, “run for cover”, o sea, andá a algo que ya conozcas y que hayas probado anteriormente y te haya dado resultado. Y como buen discípulo del gran maestro inglés, Scorsese retornó a uno de sus grandes temas, el de los gangsters, aunque esta vez con una vuelta de tuerca, ya que ahora los buenos muchachos no son itálicos sino irlandeses. Los infiltrados es una remake (como ya había hecho antes Scorsese con Cabo de miedo (1991), nueva versión del filme con el mismo título dirigido por J. L. Thompson en 1962) de Infernal Affairs Mou gaan dou (2002), una película hongkonesa muy exitosa que incluso cuenta con dos secuelas.  “‘Infernal Affairs’ es un muy buen ejemplo de porqué a mí me gusta el cine de Hong Kong, sin embargo, Los Infiltrados no es una nueva versión de esa película”- aclara Martin Scorsese- Los Infiltrados se inspiró en ‘Infernal Affairs’, en cuanto a la naturaleza del argumento. Pero el mundo que William Monahan (guionista de Los infiltrados) creó es muy distinto de aquél de la película original de Hong Kong. Cuando yo recibí el guión, me llevó bastante tiempo leerlo, porque comencé a “ver” la acción y a meterme dentro de la naturaleza de la historia y de los personajes. Una de las cosas que más me impresionó, fue la descripción de los personajes y sus actitudes hacia el mundo en el que viven, absolutamente inflexibles. Eso fue lo que realmente me llevó a interesarme en dirigir la película.”

Y el ítaloamericano no sale para nada mal parado. Apoyado en dos de sus habituales colaboradores (Michael Ballhaus en fotografía y Thelma Schoonmaker en la edición) y en un elenco impresionante (Jack Nicholson, Leo di Caprio, Matt Damon, Mark Wahlberg, Alec Baldwin y Martin Sheen), la película toma el pulso narrativo y dramático al que Scorsese nos tiene acostumbrados. Dos “topos” infiltrados en cada uno de los bandos en pugna, gangsters y policías, luchan entre sí para ganar posiciones. Marchas y contramarchas, secretos, sospechas y vueltas de tuerca varias van apareciendo a lo largo del relato. Otra saludable costumbre Scorsesiana es la utilización en su banda de sonido de temas musicales, así escuchamos, entre otros, temas de los Stones, John Lennon y Van Morrison.

La inclusión de una línea política hace que el filme se vea con más interés. No estamos presenciando solamente una guerra entre gangsters y policías, estamos viendo cómo las ratas (varias veces mencionadas durante la historia) luchan por mantener sus posiciones de poder a través de la corrupción y la estafa.

Así, Los infiltrados se convierte en una película necesaria, más allá de sus falencias (una duración un poco excesiva, un personaje femenino demasiado desdibujado para su importancia dramática en la historia), por su vigor y empuje. Sin dudas no estamos frente al Scorsese de Buenos muchachos o Calles salvajes, pero bien vale la pena acercarse a ver una película contada por uno de los pocos “autores” del cine americano que aun conmueven y sacuden a espectadores demasiado acostumbrados a fórmulas repetidas y deshauciadas.

Una rareza del rodaje de Los infiltrados 

 La letra X también se utilizó simbólicamente a lo largo de la película, a instancias de Scorsese, que lo ideó como homenaje a la película de 1932, Scarface, dirigida por Howard Hawks y producida por Howard Hughes, y en la cual la X tiene significado. -“Marty pidió que utilizáramos la letra X en todo lo que fuera posible”- revela Kristi Zea (diseñadora de producción) -“por eso se ven X en las ventanas, en las paredes, en los pisos…”  -“La X es un signo de muerte, por eso Marty quería incluírla, a veces sutilmente, y otras no tanta” agrega Ballhaus, quien inclusive utilizó luces para proyectar una X en determinadas escenas. Scorsese finaliza diciendo: -“William Monahan es irlandés -americano de Boston, por eso puso a los personajes en ese entorno. Sin embargo, esta película trata de gente en una situación que se puede dar en cualquier lugar del mundo. Es una historia de confianza y traición, de engaño y lealtad, lo cual puede suceder en cualquier lado”

Hay Scorsese para rato 

Inquieto y de pocas pulgas, Marty está preparando su nuevo filme para 2008, se llama Silencio (Silence) y ya contaría entre sus filas con el actor Javier Bardem. Basado en la novela de Shusako Endo, esta película cuenta la historia de dos curas jesuitas en el siglo XVII, que viajan al Japón imperial. Allí serán testigos de la persecución de los cristianos japoneses hecha desde su propio gobierno, quién desea purgar al Japón de toda influencia occidental. En un momento los dos curas se separan y uno de ellos viaja por toda la isla, preguntándose porqué Dios permanece en silencio mientras sus hijos sufren de esa manera. Ya se hizo una versión de este libro en 1971, la película se llama Chinmoku y fue dirigida por el japonés Masahiro Shinoda.

Hasta aquí lo que se sabe de este nuevo proyecto. Un nuevo acto de fe de Scorsese en el cine y en sus convicciones temáticas e ideológicas.

Sergio Zadunaisky

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Tuesday, October 31, 2006

Crítica de cine: Nacido y criado (Pablo Trapero)

Mi amiga, la crítica de cine Martha Silva, me envió gentilmente sus comentarios acerca del último film de Trapero, que aun no he tenido oportunidad de ver y espero poder hacerlo pronto. ¡Gracias Martha!

NACIDO Y CRIADO: Argentina/Italia/Gran Bretaña.Director: Pablo Trapero. Interpretes: Guillermo Pfening- Martina Gusman- Federico Sequero-Tomás Lipan.

   Este film de Pablo Trapero, significa un claro paso adelante en su filmografía, después de “Familia Rodante”, en cuanto a un mayor compromiso narrativo y también en lo que hace a lo formal.

  Está rodada  en Cinemascope- lo que no es casual-  a efectos de utilizar el inmenso y solitario paisaje del Sur como escenario hostil, nada “decorativo”, donde el protagonista ( Guillermo Pfening) tratará de purgar su sentimiento de culpa y su tremenda desolación interna.

  Ha sufrido un accidente que terminó con una existencia familiar pulcra y perfecta, hecho que se escamotea en parte, y sólo se aclara hacia el final. Hay sin embargo una pista  en las primeras secuencias y es el tema “Sangre” de Palo Pandolfo, que va presentando una fisura en la perfección de ese mundo.

  En un aeropuerto semi abandonado , en una zona denominada “Turbio Viejo” , cercana a Río Turbio que funciona como un protagonista innominado, se lo ve realizando tareas de obrero y cazador – él ha  sido un sofisticado decorador de interiores- con la compañía precaria de dos  circunstanciales amigos. Transcurre allí una  existencia difícil, con un trauma sin resolver, que lo lleva a padecer reiterados ataques de angustia que tornan pesadillesca su vida.

   Nadie sabe lo que le ha ocurrido porque por el momento su tragedia aparece  como innombrable.

  Por ello- queriendo simbolizar este mutismo- no existe una narración clara ni lineal  de todo lo que ocurre en el Sur. Se apela a largas secuencias en las que se muestran los excesos escapistas del personaje y su desesperación ante sucesos límites- la muerte  por ejemplo- que le resultan  altamente conflictivos.

   El profundo contraste de este tipo de vida primitiva con la anterior, está señalada principalmente, por una música extraordinariamente dramática y un registro visual que resulta innovador y que marca esa oposición entre una vida pautada y casi sin conflictos y otra solitaria, sin rumbo, áspera y sin afectos.

  En este film hay una búsqueda encomiable de Pablo Trapero, con algunos hallazgos interesantes.

 

Martha Silva

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