LOS HERMANOS GRIMM
The Brothers Grimm
República Checa / USA, 2005
Dirección: Terry Gilliam
Guión: Ehren Kruger
Intérpretes: Matt Damon, Heath Ledger, Peter Stormare, Lena Headey, Jonathan Pryce
MAS GRANDE QUE LA VIDA
Terry Gilliam es un amante de la fantasía y los mundos imaginarios. Su visión, oscura y escéptica, posee un sarcasmo que por momentos lo acerca al humor negro. El final de su película Brazil (1985) así lo demuestra: nuestro héroe, a punto de morir, logra escapar de su tormento y encierro, encontrando la libertad largamente anhelada. El espectador lo acompaña en su gozo, para comprobar finalmente que todo había ocurrido en la cabeza del personaje, quién jamás escapó y sólo estaba permitiéndose esa libertad apelando a lo único que nadie podía arrebatarle: su imaginación. Este director, escritor, dibujante y actor es el único americano integrante del grupo inglés (ya disuelto) Monty Python. Aquí entrega un material afín a sus anteriores trabajos como realizador, entre los que se incluyen “Los aventureros del tiempo” (1981), “Pescador de ilusiones” (1991), “12 monos” (1995) y “Pánico y locura en Las Vegas” (1998).
CONTRA LOS MOLINOS DE VIENTO
En el cine, la aventura y la acción no son necesariamente sinónimos de entretenimiento. Así como los besos y la música melosa no son sinónimos de pasión. Todo depende de quién ordene y ejecute las piezas, y de quién las interprete. Sin dudas, Terry Gilliam es uno de los directores más creativos y apasionados de la historia del cine. Su wellsiana desmesura a la hora de abordar la mayoría de sus proyectos ha quedado plasmada en la maravillosa “Las aventuras del Barón Munchausen” (1988), una pesadilla para sus productores por la infatigable capacidad de Gilliam para gastar muchísimo más de lo presupuestado (gastó tanto que la compañía aseguradora tuvo que hacerse cargo del rodaje). Recientemente, ha intentado llevar al cine las andanzas del hidalgo Don Quijote, el personaje de Cervantes, pero los contratiempos del rodaje fueron tan grandes que debió suspender la filmación. Así quedó registrado en el espléndido “Lost in La Mancha” (Keith Fulton – Louis Pepe, 2002), documental sobre las alternativas del fallido y traumático proyecto. Hubiese sido interesante ver qué hubiese hecho Gilliam con El Quijote, una suerte de alter ego que también luchaba contra todo lo que se le ponía enfrente convencido de su personal visión de las cosas. “Los hermanos Grimm”, a pesar de ser un trabajo por encargo, tiene muchos elementos familiares a Gilliam, como la utilización de conocidos mitos y leyendas, el tema de la relación entre la realidad y la ficción, el poder de la imaginación y una socarrona mirada a los poderosos, quienes con su obcecada miopía y afán de poder dañan el universo. El film no encuentra un tono justo y coherente y su realizador aparece encorsetado, atrapado entre la obligación que el cine de Hollywood impone: llegar a la mayor cantidad de público posible y su mundo propio, por lo que sus “toques” de autor, habituales en proyectos anteriores, quedan diluidos o apenas esbozados. El juego del cuento dentro del cuento que se plantea es interesante y Gilliam, que de parodiar conoce bastante (recordemos el film que realizó junto a los Monty Python “Los caballeros de la mesa cuadrada”, de 1975, en el cual la historia del Rey Arturo era tomada en solfa hasta el paroxismo) no consigue llevar esta propuesta hasta el final y se queda a mitad de camino. Sus personajes no logran el carisma suficiente y las escenas de acción se suceden casi sin emoción. Los efectos especiales, cosa rara en Gilliam, cobran más importancia que la historia misma. Habrá que esperar para ver qué ocurre cuando se estrene Tideland, su último film, una cinta de menor presupuesto y carácter más personal.
Escrito originalmente para la revista Leer Cine.