PESADILLA AMERICANA

EL CINE DE DAVID LYNCH

 

Pesadilla americana, el cine de David Lynch

Dictado por Sergio Zadunaisky


“El cine es un lenguaje. Puede decir cosas: grandes, abstractas. Y eso me encanta. No siempre se me dan bien las palabras. Algunas personas son poetas y dicen las cosas con palabras bellas. Pero el cine posee un lenguaje propio. Y con él pueden decirse muchas cosas porque cuentas con el tiempo y las secuencias. Tienes diálogo. Tienes música. Tienes efectos sonoros. Tienes muchísimas herramientas. Y, por tanto, puedes expresar  un sentimiento o un pensamiento que no podrían comunicarse de ningún otro modo. Es un medio mágico. (…) Se trata de contar historias. De inventar un mundo, una experiencia que la gente no tendría de no ver esa película.

Cuando pesco una idea para una película, me enamoro del modo en que el cine es capaz de expresarla. Me gustan las historias que contienen abstracciones, y eso es lo que el cine puede hacer.” (David Lynch, de su libro “Atrapa el pez dorado”).

 

“Tengo ideas, imágenes, que me llegan a la mente y me excitan mucho. Hay una opinión muy generalizada que afirma que los personajes siempre buscan un sentido a todo. Eso no es verdad en lo más mínimo. ¿Por qué razón debería tener sentido el arte si la vida no lo tiene? Lo que más me gusta en esta vida es el absurdo. Y he de reconocer que el hecho de vivir en la ignorancia tiene mucho humor”.
(David Lynch, 1990)
 

 

 

La intensa obra de David Lynch se define a sí misma por su total falta de subordinación a modas y gustos imperantes y por una arriesgada utilización del lenguaje cinematográfico. La minuciosa construcción de un espacio temático coherente y personal, dan a su obra un toque único e inconfundible. Creador de la inolvidable serie Twin Peaks y de películas como Eraserhead, Corazón Salvaje y Terciopelo Azul, Lynch es, como su admirado Franz Kafka, un artista obsesionado por lo oscuro, lo siniestro y lo absurdo que domina la voluntad de vivir, preocupado por un orden paralelo al cotidiano, un mundo de desconocida perversidad, locura y muerte.

 

 

Dinámica de trabajo:
Ilustración con proyección de cortometrajes y fragmentos de películas de Lynch y de otros realizadores afines. Las películas las ve antes en su casa cada uno de los participantes
Duración: 3 clases de dos horas
Costo: $ 150.-
Lugares y fecha de inicio:
Sábado 28 de noviembre a las 17 en Sucre y Moldes, Belgrano
 
Inscripción e informes: dalecine@gmail.com 

 

Películas que se analizarán en el curso

CLASE 1

Cabeza borradora (Eraserhead, 1977)

Luego de cinco años de filmación en condiciones de producción precarias, David Lynch presenta al mundo Eraserhead, su primer largometraje, un film experimental en blanco y negro, que ya presenta obsesiones y temas que el director tomará en sus producciones posteriores.

Con una fotografía terriblemente contrastada que a veces adquiere un cariz agresivo y violento, y con un tratamiento sonoro irreal que altera el ambiente, Eraserhead es, en palabras de su director “un sueño sobre cosas oscuras y turbadoras que reproduce un estado de semi-inconsciencia en el que flotan todas las posibilidades de una pesadilla.”

Eraserhead nos recuerda a films como “El perro andaluz” (1928), el increíble y también perturbador film de Luis Buñuel y Salvador Dalí, estandarte del Surrealismo. Eraserhead queda inscripta como una de las óperas primas más deslumbrantes y sorprendentes de toda la historia del cine.

Terciopelo azul (Blue velvet, 1986)

En Terciopelo azul, como en El hombre elefante, el cine de Lynch vuelve a mostrarnos lo que se esconde debajo de la superficie, de lo aparente. Lumberton nos es mostrada desde el comienzo como una ciudad paradisíaca, en donde el sueño americano parece haber llegado a la cumbre. Pero la ilusión pronto es demolida por las imágenes de una ciudad nocturna y perversa, en donde la corrupción policial y el crimen marcan el pulso.

El film noir, Edward Hopper, Fellini y Hitchcock, son sólo algunas de las referencias más tangibles que podemos observar a lo largo del film.

Terciopelo azul se erige en un auténtico viaje a las tinieblas. Según Lynch, “es una combinación de love story, thriller, murder, mystery, sexo explícito y violencia”.

Jeffrey Beaumont, el personaje principal, funciona sugestivamente como un alter ego de Lynch, en una historia que muestra el lado oscuro de un típico pueblito americano, con personajes siniestros y atractivos a la vez. El Mal y el Bien libran una batalla impiadosa, en la que Jeffrey cede a la tentación de la aventura, primero como un detective aficionado, luego como un voyeur y finalmente como una pieza más del oscuro mundo que representa Frank, cediendo a las masoquistas pretensiones de Dorothy, la mujer fatal y a la vez frágil que lo seduce.

 

CLASE 2

Carretera perdida (Lost Highway, 1997)

“Un film de terror del siglo XXI. Una investigación gráfica sobre crisis paralelas. Un mundo donde el tiempo está peligrosamente fuera de control. Un paseo terrorífico por la carretera perdida hacia abajo.” (Primera página del guión de Carretera perdida.)

“Esta película trata de una historia de amor obsesivo… de la oscuridad de la mujer. Del elemento destructivo de una mujer.” (Patricia Arquette, actriz del film)

“Carretera perdida representa una síntesis muy interesante de los diferentes films que ha hecho. David está desarrollando su arte y su lenguaje. En cada nueva película, le pide al camarógrafo cosas más sofisticadas y dinámicas. Realmente piensa mucho cómo hacer que cada escena sea visual y emocionalmente interesante”. (Mary Sweeney, productora, editora y pareja de Lynch)

En Carretera perdida, al espectador no se le permite reconstruir un tiempo narrado casi estático, como congelado, y cuyas huellas han sido visiblemente canceladas (dónde empieza, dónde termina?) ¿La historia es sobre dos historias diferentes, ó de una sola presentada desde distintos puntos de vista? Lynch manifestó que el concepto de “fuga psicogénica”, utilizado en psicología para designar el estado que lleva a una persona a adoptar una entidad y una vida diferentes, tenía algo que ver con esta película y se le podía aplicar perfectamente al protagonista, Fred Madison.

Sin embargo, la historia aquí es lo de menos, y nos invita a sentirla en plenitud, con sus imágenes sugerentes e inquietantes, y una banda sonora (ruidos, sonidos, música) potente y significativa. Nuevamente, como en Terciopelo azul, lo extraño, lo absurdo, lo inexplicable, invade el mundo cotidiano y “normal”. El policial negro, una de las tantas facetas con las que cuenta el film, aparece sobre todo en la segunda parte de la historia, con la fría y manipuladora rubia interpretada por Arquette. Y también, dentro de la mezcla de géneros con la que Lynch gusta de condimentar sus historias, aparecen el terror, el thriller y el misterio.

 

Una historia sencilla (The straight story. 1999)

Basada en una historia real y financiada por la última productora imaginable para un director como Lynch, la Disney, estamos frente a la más amable y afectiva de las películas de este director, por lo menos en su superficie.

En Una historia sencilla, vamos a encontrar algunos elementos opuestos al de las películas anteriores de Lynch:

Una narración con una sola historia lineal y sin mezcla de géneros.

Un “Happy end” más cercano al estilo de finales hollywoodenses.

Una historia más realista.

Un protagonista casi único.

Aunque también vamos a encontrar otros elementos afines al mundo lynchiano:

La descripción de la América “profunda”, con sus personajes y paisajes.

La escena surrealista de los ciervos.

La escena del comienzo, muy parecida en estilo a la de Terciopelo azul.

El uso de la banda sonora.

Si bien es una película luminosa, tiene, como no podía ser de otra manera en Lynch, su lado opaco, ya que el protagonista lleva consigo una carga de oscuridad en su interior, que nos va develando a medida que se encuentra con otros personajes (la muerte de un nieto a su cargo, su alcoholismo, el profundo distanciamiento con su hermano, el asesinato involuntario de un compañero en la guerra)

CLASE 3

El camino de los sueños (Mulholland Dr.  2001)

Pensada inicialmente como una serie para la televisión y rechazada como tal por los estudios, Lynch encontró financiación en Francia para producir con ese material y algunos agregados, un largometraje.

El camino de los sueños tiene todos los elementos a los que Lynch nos tiene acostumbrados, aunque no faltan sorpresas y personajes delirantes e imposibles.

Lo que subyace debajo de la superficie; en este caso la mafia oscura y tenebrosa debajo del glamour hollywoodense, el tema del doble, el cruce de géneros, que va desde el terror, pasando por el noir, la comedia absurda y el drama romántico. También hay un vaquero misterioso, un club muy particular, un hombre que sueña

De la misma forma que Mulholland Drive serpentea desde Los Angeles hasta las colinas de Hollywood, Lynch teje con los hilos de los sueños de la ciudad del espectáculo una historia llena de personajes misteriosos y difíciles. Betty (Naomi Watts – “Tank Girl”) llega a Los Angeles decidida a convertirse en estrella. Adam (Justin Theroux – American Psycho) es un joven director de moda que descubre que la Mafia es la que manda en su película.  Rita (Laura Herring – “Exit to Eden”) es una joven enigmática que pierde la memoria tras un accidente de coche en el que resultan muertos dos hombres que aparentemente retenían a la joven contra su voluntad. Sin saber quién es, elige un nuevo nombre cuando ve el cartel de una película de Rita Hayworth. Lynch muestra cómo la capital del cine permite a las personas moldear su identidad: “Quieres saber de verdad quién eres y la amnesia se parece de alguna manera a la interpretación. Un gran actor o una gran actriz renuncia a su propia identidad y se convierte en otra persona. Todo el mundo, incluso yo, a veces tiene ganas de perderse y entrar en un mundo nuevo. El cine te da esa oportunidad”.  El director conoce bien la historia y tradiciones de Hollywood. Dio un papel secundario a Ann Miller, la coprotagonista junto a Fred Astaire de “Easter Parade”, y evoca la época posguerra con los nombres de sus personajes principales: Betty y Rita. Explica la fascinación que ejerce Hollywood al decir lo siguiente: “Todo el mundo anhela no necesariamente la fama sino la oportunidad de expresarse y es algo que me encanta de Los Angeles”.