La Pesadilla de Woody Allen
El sueño de Cassandra (Woody Allen, 2007)
Con “El sueño de Cassandra”, Woody Allen se despide de Londres cerrando una trilogía que comienza con “Crímenes y pecados” (1989) y continúa con “Match – Point” (2005). Desde la cima hasta el ocaso, estas tres obras se centran en el tema de la culpa, el azar, el destino y la mentira, bañadas de un pesimismo y misantropía cada vez mayor. En la primera, obra cumbre de la carrera del neoyorkino, la doble vida de un exitoso oftalmólogo que para no caer en desgracia decide mandar a matar a su amante antes de que ella lo denuncie, la obra “Crimen y Castigo”, de Fedor Dostoievski, aparece como un fiel reflejo de una historia que equilibra de manera casi perfecta el humor de pura cepa alleniana con el drama e incluso el thriller. La misma novela de Dostoievski vuelve a aparecer citada con mayor énfasis en “Match-Point”, aunque los resultados esta vez no hayan sido del todo satisfactorios. Costaba reconocer al director, que desaparecía por momentos en trazos del filme donde su firma de autor se diluía y decoloraba. En “El sueño de…” la obsesión de Allen vuelve a cobrar vida, pero sin encanto ni vigor. Y si bien es cierto que Allen se repite en muchas de sus películas, siempre lo hace con una vuelta de tuerca sobre sus pasos anteriores. Acá no hay sorpresa ni vuelo, sí un sabor a comida pasada y recalentada varias veces.

Es raro que una película de Allen no tenga nada (pero nada) para rescatar. Una de mis frases favoritas es “cualquiera de las películas de un Allen, por más que sea mediocre, estará por arriba de la media de casi cualquier otro director”. Siempre está ese “toque” que las distingue del resto y hace que valga la pena correr al cine para ver un Allen en pantalla grande. Pero debo decir que en esta cinta no puedo hallar el placer que encontraba en “Annie Hall”, “Zelig”, “Hannay y sus hermanas” o en obras “menores” como “Misterioso asesinato en Manhattan”. El tono solemne y pomposo de Allen termina por cansar y aburrir. Será cuestión de ver “Vicky Cristina Barcelona”, que según dicen, es más fresca y liviana y menos pretenciosa. Mientras tanto, corro al video para rever “Interiores” y “El dormilón”.
Sergio Zadunaisky