Una película sin cura (se estrena Infection)
INFECTION (Kansen, Masayuki Ochiai, 2004)
Duración: 98 minutos
Estreno: 7 de diciembre
Horror amarillo
Estos últimos años, los japoneses han inundado las pantallas con decenas de filmes de terror, por citar algunos: La llamada y sus secuelas, Dark Water, The Grudge 1 y 2 (y ya se anuncia la 3), etc., etc. Algunas de estas películas le dieron nuevo impulso a un género que en las factorías de Occidente parecían agotadas. Directores como Hideo Nakata y Takashi Shimizu buscaron muchas veces en los orígenes la inspiración para sus películas. Dark water, de Nakata, (que tuvo su remake americana en 2005) va por el terror psicológico y la creación de atmósferas malsanas en un ámbito cotidiano. Los golpes de efecto están dosificados y aparecen oportunamente. Nakata no inventa nada nuevo, pero su película se ve con interés y algo de zozobra. El tema de la casa encantada cobra vida cuando una madre y su hija se mudan a un edificio decrépito y de aspecto abandonado.

Fotograma de la versión americana de Dark Water
Pronto, aparece una inofensiva mancha de humedad en el techo, que va creciendo de tamaño a medida que avanzan los días. Una mochila misteriosa (si mal no recuerdo) aparece constantemente aunque la madre de la nena la tire a la basura cada vez que se la encuentra. Así, con pequeños elementos y casi sin recurrir a efectos especiales, la película nos atrapa y nos lleva a sentir el sabor de lo siniestro, entendido como esa faceta desconocida e inquietante de nuestro entorno cotidiano. Mezclada con una historia melodramática, Dark Water es una de las piezas fundamentales del cine de horror japonés de los útimos años junto a La llamada (por supuesto reversionada por los americanos, aunque debo decir que en este caso más que dignamente).
Silencio hospital
Infection es la primera entrega de los seis largometrajes correspondientes a la serie de “The J-Horror Theater”, encabezada por el productor Taka Ichise (el mismo de La llamada, Dark Water y The Grudge). La historia se centra en un hospital viejo y destruido que, paradójicamente, está “enfermo”. Por supuesto que esto cuadra en un filme de terror, donde los espacios, las personas y las cosas se muestran en su anverso, su otro lado.
Un grupo de médicos es partícipe de un episodio de mala praxis, lo que lleva a la muerte a uno de los pacientes. Entre todos deciden callar el hecho y seguir adelante con su trabajo, como si nada hubiese sucedido.

Pero las cosas en la clínica parecen ir de mal en peor. Aparece un paciente al que no vemos (aunque solo basta con oír los desagrables sonidos que emite) y pareciera estar infectado con una extraña enfermedad. Uno de los médicos decide no dar a publicidad el hecho e investigar al paciente para dar con la novedad el “gran salto” entre sus pares. Otro doctor, fantasmático y ominoso aparecerá cada tanto para dar directivas a sus compañeros. Un niño con una máscara espantosa hará otro tanto.
En esta película se encuentran todos los elementos que un filme de terror debe tener (espacios derruidos y enigmáticos, personajes maléficos, elementos en off que apenas se develan al espectador o con su sonido crean la atmósfera indicada, entre otros). Lo que le ocurre a Infection es que estos elementos están mal ubicados, corridos de lugar, como un rompecabezas mal armado. El guión discurre entre golpes de efecto innecesarios y una búsqueda de lo desagradable que llega casi a lo cómico y risueño. No se genera empatía con ninguno de los personajes, ni siquiera de la negativa. La estructura dramática hace que uno pierda interés en lo que pasa al poco tiempo y mire el reloj obsesivamente.
En medicina, cuando un médico opera mal se le llama “mala praxis”. ¿Habrá que crear una palabra o un término para designar cuando un director filma mal una película?
Sergio Zadunaisky