¿La magia continúa?
Dec 02
Uncategorized críticas de películas 2 Comments
Detrás de todo gran mago hay secretos inconfesables. Robert (Hugh Jackman) y Alfred (Christian Bale) son dos amigos que trabajan como ayudantes/cómplices de un mago, haciéndose pasar por voluntarios en sus shows. Hasta que un error involuntario (o mera negligencia) de uno de ellos los coloca frente a frente, convirtiéndolos en furiosos enemigos que no se darán tregua hasta el fin de sus días.

Como en la novela de Jospeh Conrad o en el film de Ridley Scott del mismo título: Los duelistas, dos hombres encuentran en la afrenta personal un motivo, una razón para vivir. Dos caras de una misma moneda, la del odio y la venganza.
De este duelo interminable habrá testigos por supuesto, y algunos se involucrarán en la lucha. La palabra trampa aparecerá varias veces, ya sea como una forma de estos magos de engañar a su audiencia o como una manera de hacer fracasar al otro en uno de sus trucos. El personaje encarnado por Michael Caine (llamado el “ingeniero”) será uno de los encargados de elaborar y poner en funcionamiento los engranajes que permitirán al mago llevar a buen puerto su truco.

En comparación a El ilusionista, otra película sobre magia que continúa en cartelera, El gran truco se ofrece como una película con más variantes temáticas. Cuestiones como la del doble, la relación a veces cercana y poco discernible entre magia y ciencia (entre cine y magia también, asunto sí compartido con la otra película citada), la búsqueda del honor y el reconocimiento a costa de ese mismo honor adquirido, hacen que el filme luzca como interesante. Pero un guión casi de telenovela, con demasiadas repeticiones sobre lo mismo y un elenco desaprovechado en su mayoría, hacen que uno caiga en el tedio, la apatía y el desencanto. Una verdadera lástima. Una película para ir a ver solamente si no hay nada mejor qué hacer.
Sergio Zadunaisky
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