Planeta Bond

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Acabo de ver la nueva de Bond. Y debo decir que no está nada mal. Para mi, James Bond no significa demasiado. Nunca fui un seguidor de la serie y la mayoría de las películas que logré ver en algún momento (Moonraker, Solo para sus ojos, Dr. No, De Rusia con amor) fue hace mucho tiempo. De las interpretadas por Brosnan creo no haber visto ninguna. Y la original de Casino Royale (1967) no recuerdo haberla visto.Para colmo, había visto el trailer de la película y se parecía mucho a una de Misión Imposible, repleta de acción, persecuciones y explosiones gratuitas. O sea, mis expectativas no eran muy altas que digamos. Sin embargo…

La primera toma de la película parece que va a marcar el tono de la historia. Es de noche, vemos una empresa silenciosa apenas iluminada por un farol callejero. No hay colores  a la vista. “Pucha”, me dije, “parece que esto que me dijeron del Bond dark era cierto. No es una película de Tim Burton pero no estamos lejos tampoco”. Pero, muchas veces las primeras impresiones son erróneas y los prejuicios no son buenos consejeros. La acción (dramática y de la otra) comienza a avanzar como si se deslizase por un tobogán que por suerte no marea ni aturde. Una de las primeras, si no la primera secuencia lo tiene a Bond metido casi en un comercial de zapatillas Nike. Una carrera a más no poder detrás de un supuesto tirabombas en una obra en construcción. Meta correr y correr, treparse y saltar sin descanso. En un momento nuestro héroe y el “malo” van hasta lo más alto de una grúa y si no llegan hasta el cielo es porque las nubes sólidas (todavía) no existen. La cámara no para de moverse y lo hace con gracia y estilo.

   

 “Extraño”, pensé, “esta secuencia de acción no me está aburriendo. Me divierte y hasta está bien filmada.” Sigamos adelante. Los toques Bond, que muchos temían se perdiesen en la era de la globalización y la violencia descarada, siguen estando. Como en la receta del Martini que tanto adoran Bond y Buñuel, cada ingrediente, cada parte ocupa su lugar sin contaminar a la otra, logrando un equilibrio casi perfecto. Están los ambientes lujosos y algo perversos, los malos malos y los buenos que no lo son tanto, un toque de glamour, sofisticación de la clásica y de la high tech, belleza femenina, diálogos filosos y algún toque de misoginia. Claro que nadie es perfecto y este Bond tiene algunas fallas en su construcción. Del actor nada malo que decir, más bien lo contrario. Sobrelleva bien la mochila de los actores anteriores en su espalda y logra desmarcarse brindando un personaje a la altura de las circuntancias.

 

Los problemas surgen cuando aparece la pareja femenina de Bond (la bella Eva Green) y se trata de armar una relación entre ambos que va del desafío verbal ingenioso al amor y a la comprensión mutua. Este intento por humanizar al arquetípico personaje no cuaja y termina convirtiéndose en un estorbo para el disfrute de la historia. Si se quería sacar de la gelidez al inefable personaje inglés, no era ésta la manera, seguro. Otro lugar por donde la película hace agua es en su estructura dramática. Demasiadas vueltas de tuerca, con falsos finales que recomienzan cada vez con menos interés. No solo por cansancio natural, si no por lo que se está contando.

Otro punto a discutir es la vigencia en estos tiemops de un personaje como James Bond. Acabada la “Guerra Fría” (es graciosa la línea de diálogo del personaje de “M” interpretado por Judi Dench: “extraño los viejos tiempos de la Guerra Fría”) Bond debe buscar nuevas hipótesis de conflicto, nuevos enemigos. En Casino Royal versión 2006 son terroristas, de los que ponen bombas y de los que financian actos terroristas. No hay islámicos ni musulmanes a la vista (¿corrección ó precacución política?). Aparece sí alguien relacionado vagamente al mundo árabe, pero muere pronto y su incidencia en la historia no es de importancia. ¿Cuál es el lugar de Bond hoy, entonces? Cuando salíamos del cine, comentábamos con dos críticos la película y hablábamos de ésto. Y llegamos a la coclusión de que hay un “Planeta Bond”, ubicado en una una Galaxia en donde la actualidad apenas roza sus historias (a pesar de una mención en un momento del filme al atentado a las Torres Gemelas). Un lugar en el cual, como un personaje de historietas, Bond y su entorno no envejecen y solo se aggiornan un poco a los tiempos que corren. Veremos qué sucede en el próximo capítulo de esta saga que me dejó con más ganas de Bond.

Página oficial del filme en Argentina: http://www.columbiapictures.com.ar/repmovie.asp?pelicula=Casino%20Royale 

Sergio Zadunaisky

Un maquinista en Palermo

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Jueves 30 de noviembre: El maquinista (The machinist, Brad Anderson, 2003)

Sí, ese que está acá arriba en la foto es nada más ni nada menos que Christian Bale (con unos kilitos menos). Y no es porque empieza el verano y se está poniendo a tono para ir a la playa. Nada de eso. Su papel de Trevor Reznik en la película de Brad Anderson le exigía parecer un escuálido y cadavérico personaje y, haciendo lo contrario que su colega Robert de Niro para el Toro Salvaje de Martin Scorsese, bajó de peso de una manera descomunal. La historia de El maquinista (de la que mejor saber poco antes de verla) es la de un tipo que padece de insomnio crónico, por lo que no duerme desde hace un año. Estamos ante uno de los hallazgos cinematográficos de los últimos años. Este thriller oscuro y atmosférico se acerca a algunas de las películas de Roman Polanski o David Lynch y al mundo de escritores como Kafka o Dostoievsky. Pero no es una mera copia de otros filmes. Anderson logra, con una puesta en escena expresionista y  creativa, una cinta impactante sin caer en el efectismo o el golpe bajo.

La película se exhibirá en el Espacio Bjork – Art Bar, dentro del espacio y diseño Fábrica de Bananas, ubicado en Arévalo 1445. La entrada es de 8 pesos e incluye un plato con picada. Se ruega puntualidad.

La magia está de moda

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Hace poco se estrenó en la Argentina El ilusionista. Ahora está llegando a nuestras pantallas El gran truco ( The Prestige), dirigida por Christopher Nolan, el mismo de Memento (2000) y Batman inicia (2005). Interpretada por Christian Bale, Hugh Jackman, Michael Cane, Scarlett Johansson y el gran David Bowie.

 

Fui a ver esta película la semana pasada y no me entusiasmó demasiado. Memento me había gustado sin parecerme tampoco nada demasiado espectacular. Batman inicia todavía me la debo. El gran truco me aburrió bastante debo decir. Como un gran culebrón con un supuesto final sorpresa y actuaciones poco convincentes (Jackman) o actores desperdiciados (Johansson).

 

La mayor alegría fue encontrarme con el Duque Blanco en el papel más interesante de la película. Escribiré una crítica más detallada en un par de días.

Sitio oficial de El gran truco: http://theprestige.movies.go.com/ 

Sergio

Lo que vi

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LO QUE VI – Semana del 20 al 25 de Noviembre de 2006

Pequeño comentario: La semana pasada, mi comentario sobre “Bienvenidas al Paraíso” remataba con una pregunta. Yo digo: ¿será posible que no se presentara ni una sola dama valiente (de las que abundan hoy en día) a contestar la pregunta?

EL GRAN SPLENDINI

Así es como se hace llamar Woody Allen en su nueva comedia, todavía no estrenada en Argentina, que pude ver en DVD, y que todavía no sé por que se llama “Scoop”.

Mas allá del bien y del mal, Woody aprovecha cada vez más sus películas para burlarse de todo y de todos, de él mismo primero que nadie, de sus actores (a Scarlett Johansson la llama “chanchita Petunia”) y de los ingleses. Hasta se da el lujo de morirse en una de las últimas escenas de la película. El hace del mago del título, que conoce a una chica que recibe un mensaje en el escenario de un periodista muerto, en el medio de un truco de magia,  en donde éste le cuenta que un asesino serial está próximo a volver a cobrarse otra víctima.

No es de las mejores de Allen, (me gustó mas Melinda y Melinda ó Match Point) pero es que, a esta altura del partido, Woody es como si fuera de la familia, un amigo sabio que dice cosas irónicas y con el que nos divertimos un rato juntos y paseamos por Londres que está muy bellamente fotografiada.

 

NADA POR AQUÍ, NADA POR ALLA

Parece que la mano esta semana viene con magos. Se trata de  “El Ilusionista”. Aquí, el protagonista indiscutido de la peli es la pintura de época, magníficamente lograda por la conjunción de una fotografía y una iluminación excelentes, escenarios checos que imitan a la perfección la Viena de fines de 1800 y principios de 1900 (por esas callecitas andaría el amigo Freud  dando un paseo). Edward Norton es el mago Eisenheim, Jessica Biel, la princesa que tiene tristeza, Paul Giamatti, con una cara de buenazo al que no le sale el papel de jefe de policía y Rufus Sewell que pretende ser el emperador de Austria-Hungría y le sale, sin querer, un narcotraficante hispano escapado de milagro de algún rincón de Miami.

Con todos estos datos, más un forzado final feliz en la mejor tradición de Hollywood, le comento: cuando salga en DVD, aproveche un día de calor espantoso, cómprese un helado de Pérssico, prenda el aire acondicionado o el ventilador del living y distráigase un poquito, eso, un poquito.

 

PUEBLO CHICO INFIERNO ENORME

Como en Blockbuster muchas veces no hay un solo estreno que valga la pena, sacamos “Empire Falls”, una miniserie de HBO de más de tres horas de duración. Aquí, un enorme Paul Newman se roba la película con su personaje de un viejo (y…. está viejo que vamos a hacer) alegremente delictual. También está su esposa en la realidad, Joan Woodward, el sobrio y medido Ed Harris, la chica que tiene todos los tics y muecas del mundo, Helen Hunt (en todas las películas hace el mismo papel, ella misma),  está Truman Capote (Phillip Seymour Hoffman), Teresa Russell con una gran cantidad de kilos de mas, la bella y expresiva Robin Wright  y………………el pueblito de Empire Falls.

 

Para quienes hayan visto “La jauría humana” de Arthur Penn, (1966) con el gran Brando, Jane Fonda, Robert Redford y otros no menos notables secundarios, recordarán como son los pueblitos de Estados Unidos (y de todas partes): un señor (o señora) que es el dueño de todo lo que vale la pena en el pueblo, un policía al servicio del amo, unos vecinos que de normales sólo tienen la corbata e intrigas antiguas, reyertas sin resolver, amores y traiciones, lisiados ocultos  y otros varios.

Sin alcanzar la violencia y la hondura de la peli de Penn, “Empire Falls” se deja ver como una telenovela bien hecha y hasta con un Columbine incluído.

Hasta la semana que viene.

DAVID ZADUNAISKY