Por qué no hay que perderse la última de Scorsese
Nov 18
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Hace unos días comenté en este mismo blog que iba a ir a ver Los infiltrados, el último film del que es sin dudas uno de los mejores directores de la historia. Las dos últimas películas de Martin Scorsese antes de ésta, Pandillas de New York y El aviador, resultaron ser un fiasco, tal vez porque Marty quería que Hollywood le diese de una vez por todas un Oscar.

Como decía Mr. Hitchcock, si no sabés para dónde ir o qué proyecto encarar, “run for cover”, o sea, andá a algo que ya conozcas y que hayas probado anteriormente y te haya dado resultado. Y como buen discípulo del gran maestro inglés, Scorsese retornó a uno de sus grandes temas, el de los gangsters, aunque esta vez con una vuelta de tuerca, ya que ahora los buenos muchachos no son itálicos sino irlandeses. Los infiltrados es una remake (como ya había hecho antes Scorsese con Cabo de miedo (1991), nueva versión del filme con el mismo título dirigido por J. L. Thompson en 1962) de Infernal Affairs Mou gaan dou (2002), una película hongkonesa muy exitosa que incluso cuenta con dos secuelas. “‘Infernal Affairs’ es un muy buen ejemplo de porqué a mí me gusta el cine de Hong Kong, sin embargo, “Los Infiltrados” no es una nueva versión de esa película”- aclara Martin Scorsese- “Los Infiltrados” se inspiró en ‘Infernal Affairs’, en cuanto a la naturaleza del argumento. Pero el mundo que William Monahan (guionista de Los infiltrados) creó es muy distinto de aquél de la película original de Hong Kong. Cuando yo recibí el guión, me llevó bastante tiempo leerlo, porque comencé a “ver” la acción y a meterme dentro de la naturaleza de la historia y de los personajes. Una de las cosas que más me impresionó, fue la descripción de los personajes y sus actitudes hacia el mundo en el que viven, absolutamente inflexibles. Eso fue lo que realmente me llevó a interesarme en dirigir la película.”

Y el ítaloamericano no sale para nada mal parado. Apoyado en dos de sus habituales colaboradores (Michael Ballhaus en fotografía y Thelma Schoonmaker en la edición) y en un elenco impresionante (Jack Nicholson, Leo di Caprio, Matt Damon, Mark Wahlberg, Alec Baldwin y Martin Sheen), la película toma el pulso narrativo y dramático al que Scorsese nos tiene acostumbrados. Dos “topos” infiltrados en cada uno de los bandos en pugna, gangsters y policías, luchan entre sí para ganar posiciones. Marchas y contramarchas, secretos, sospechas y vueltas de tuerca varias van apareciendo a lo largo del relato. Otra saludable costumbre Scorsesiana es la utilización en su banda de sonido de temas musicales, así escuchamos, entre otros, temas de los Stones, John Lennon y Van Morrison.

La inclusión de una línea política hace que el filme se vea con más interés. No estamos presenciando solamente una guerra entre gangsters y policías, estamos viendo cómo las ratas (varias veces mencionadas durante la historia) luchan por mantener sus posiciones de poder a través de la corrupción y la estafa.
Así, Los infiltrados se convierte en una película necesaria, más allá de sus falencias (una duración un poco excesiva, un personaje femenino demasiado desdibujado para su importancia dramática en la historia), por su vigor y empuje. Sin dudas no estamos frente al Scorsese de Buenos muchachos o Calles salvajes, pero bien vale la pena acercarse a ver una película contada por uno de los pocos “autores” del cine americano que aun conmueven y sacuden a espectadores demasiado acostumbrados a fórmulas repetidas y deshauciadas.
Una rareza del rodaje de Los infiltrados
La letra X también se utilizó simbólicamente a lo largo de la película, a instancias de Scorsese, que lo ideó como homenaje a la película de 1932, Scarface, dirigida por Howard Hawks y producida por Howard Hughes, y en la cual la X tiene significado. -“Marty pidió que utilizáramos la letra X en todo lo que fuera posible”- revela Kristi Zea (diseñadora de producción) -“por eso se ven X en las ventanas, en las paredes, en los pisos…” -“La X es un signo de muerte, por eso Marty quería incluírla, a veces sutilmente, y otras no tanta” agrega Ballhaus, quien inclusive utilizó luces para proyectar una X en determinadas escenas. Scorsese finaliza diciendo: -“William Monahan es irlandés -americano de Boston, por eso puso a los personajes en ese entorno. Sin embargo, esta película trata de gente en una situación que se puede dar en cualquier lugar del mundo. Es una historia de confianza y traición, de engaño y lealtad, lo cual puede suceder en cualquier lado”
Hay Scorsese para rato
Inquieto y de pocas pulgas, Marty está preparando su nuevo filme para 2008, se llama Silencio (Silence) y ya contaría entre sus filas con el actor Javier Bardem. Basado en la novela de Shusako Endo, esta película cuenta la historia de dos curas jesuitas en el siglo XVII, que viajan al Japón imperial. Allí serán testigos de la persecución de los cristianos japoneses hecha desde su propio gobierno, quién desea purgar al Japón de toda influencia occidental. En un momento los dos curas se separan y uno de ellos viaja por toda la isla, preguntándose porqué Dios permanece en silencio mientras sus hijos sufren de esa manera. Ya se hizo una versión de este libro en 1971, la película se llama Chinmoku y fue dirigida por el japonés Masahiro Shinoda.
Hasta aquí lo que se sabe de este nuevo proyecto. Un nuevo acto de fe de Scorsese en el cine y en sus convicciones temáticas e ideológicas.
Sergio Zadunaisky
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