Saturday, October 28, 2006

Crítica de cine: Gracias por fumar

 GRACIAS POR FUMAR (Jason Reitman)

Discursos y palabras

Que el fumar es perjudicial para la salud es a esta altura de las circunstancias una verdad de Perogrullo. Pero… ¿quién instaló esta idea? ¿Con qué conocimiento y autoridad? ¿Quién dijo que si fumo me voy a morir antes de tiempo? Palabras más o menos similares a éstas se escuchan de la boca de Nick Naylor (Aaron Eckhart) en “Gracias por fumar”, la opera prima de Jason Reitman.

Nick es realmente un anti-héroe, un lobbysta que defiende a las tabacaleras en ámbitos públicos y privados contra detractores y “enemigos del cigarrillo”. Un tipo que con su mejor sonrisa y cara de ángel da vuelta discursos y teorías científicas volviéndolas en contra de su emisor. Lo que se dice un mal bicho. Los personajes que aparecen a su alrededor tampoco parecen ser mucho mejores. Hay, entre otros, un senador oportunista que busca desbancar a las tabacaleras en beneficio propio (William H. Macy), una periodista capaz de acostarse con sus entrevistados con tal de sacarles confesiones “off the record” que luego verán la luz (Katie Holmes), un ejecutivo de Hollywood que a cambio de unos dólares hará que nuevamente fumar en la gran pantalla no sea un pecado y hasta el célebre vaquero de los avisos de Marlboro tentado para no confesar públicamente su enfermedad provocada por el tabaco (Sam Elliott).

Esta sátira va más allá del tema del uso del cigarrillo en la vida cotidiana de las personas y busca apuntar a diferentes moldes y discursos a los que apelamos cuando necesitamos defender o criticar tal o cual idea. Hasta el discurso de Nick puede parecernos en un momento bastante lógico y atendible. Reitman apunta lógicamente a esto. ¿Acaso Hitchcock no decía que a los malvados tenían que  ser simpáticos y entradores para que sus víctimas no desconfiaran de él? La historia también coloca un personaje clave, el pequeño hijo de Nick, que en diferentes momentos presencia el accionar de su padre, “aprendiendo” de él. Nick está convencido de lo que hace, o por lo menos lo justifica porque “hay que pagar la hipoteca”. La búsqueda por parte del director de situarnos del lado de un personaje tan siniestro (y tan humano al mismo tiempo) logra el efecto de incomodarnos y molestar nuestras conciencias.

En general las sátiras americanas no me convencen por su trazo grueso o sus ideas no del todo claras. Hace unos años “Mentiras que matan”, una película con guión de David Mamet logró atraparme e incluso gustar. Gracias por fumar es un tanto despareja, pero vale la pena acercarse para utilizarla como disparador y reflexionar sobre los discursos que armamos o escuchamos día tras día en diferentes ámbitos de nuestra vida.

Sergio Zadunaisky

Posted by in 02:46:16
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