Incautos (Miguel Bardem, 2004)
LADRÓN QUE ROBA A LADRÓN…
Incautos (Miguel Bardem)
Estamos ante una película “cebolla”, de esas con varias capas superpuestas. Plagada de vueltas de tuerca, esta historia de estafadores nos hace recordar inmediatamente a otras películas como “Casa de juegos” (David Mamet), “Los sospechosos de siempre” (Bryan Singer) y “Nueve reinas” (Fabián Bielinsky). Estos filmes nos muestran que la codicia humana es infinita y que cuando la recompensa es grande, es difícil resistirse a la tentación. Sobre todo si el “incauto” no se entera del timo hasta que nada puede hacer para repararlo.

Para ser un estafador hay que tener una preparación digna del conservatorio de arte dramático. Armar la “puesta en escena” para engatusar a la víctima (puede ser una oficina fantasma totalmente amueblada para la ocasión o una simple tarima con tres cartas de baraja y un hábil manipulador), estudiar el “papel” para actuar, influir y convencer y muy importante, poseer más información que el otro, saber dosificarla y retacearla (manejar la estructura dramática de los acontecimientos). El actor principal es, como en los casos de cámara sorpresa televisivas, una persona (ó más) incauta, vulnerable, generalmente víctima de sus propias flaquezas. Otra cosa que no debe subestimar el estafador es que la suerte esté de su lado y tener la suficiente cintura y habilidad para sortear las diferentes situaciones que se van presentando, algunas de manera imprevista.
Ernesto (Ernesto Alterio) aprendió sobre la mentira desde pequeño. Su padre lo dejó en una escuela de curas prometiéndole volver sin jamás hacerlo. Ante una situación peligrosa, Ernesto descubrió también que fingir un desmayo no sólo lo sacaba del apuro, sino que le granjeaba la compasión de los curas que lo tutelaban. El “gitano” fue su primer compañero de correrías y estafas, pero pronto nuestro héroe conocerá al “Manco” (Manuel Alexandre), uno de los más veteranos ladrones de guante blanco del hampa. La cadena de estafadores prosiguirá con Federico (Federico Luppi) y continará con Pilar (Victoria Abril). Hasta allí los “actores” principales, los dueños (o supuestos dueños) del juego.
El guión de una película con una historia de estas características debe funcionar como un reloj, manteniendo permanentemente en vilo la credibilidad del espectador sobre las acciones y reacciones de los personajes. El filme de Bardem lo consigue, solo con algunos altibajos, durante todo el metraje. Ernesto será el encargado de guiarnos en su recorrida, aunque terminando la película casi no sepamos qué quiere con su vida o cuáles son sus sueños. Federico, viejo sabio que se las sabe todas, solo flaquearé ante Pilar, una femme fatal al mejor estilo del cine negro, codiciosa y manipuladora, provocativa y sensual. El Manco, es un viejito al que le gusta más tomar unas copas de alcohol que pensar en vaciar bolsillos y carteras.
Lo que vemos aquí, es que el mayor enemigo para un timador, es otro timador. Por eso la planificación de un juego grupal encuentra inconvenientes, mentiras, desmentidas, muertes dudosas, sangre arificial y valijas que en vez de dinero contienen papel picado. No es de las mejores películas sobre el tema, pero se deja ver con interés y algo de encanto. ¿O no es bueno estar, aunque sea por una vez, del lado del timador?
Sergio Zadunaisky
Incautos se estrena el 5 de octubre. (Se estrenó finalmente el 12 de octubre)
Página oficial del film: http://www.incautos.fox.es/
A partir de esta crítica, y siempre que me parezca oportuno, recomendaré otras películas que de una u otra maneran se encuentran relacionadas con la reseñada. Estos son los títulos que tienen que ver con “Los incautos”:
Casa de juegos (David Mamet), Prisionero del peligro (David Mamet), El último golpe (David Mamet), El cuentero (Federico Fellini), Los sospechosos de siempre (Bryan Singer), Nueve reinas (Fabián Bielinsky), Pickpocket (Robert Bresson).
Podés ampliar esta lista enviando otros títulos que se ocurran.

